Uruguay pregunta cómo proteger a la niñez en la era de la IA
La consulta reúne plataformas, videojuegos, algoritmos e inteligencia artificial en una sola conversación pública. Estará abierta hasta septiembre y promete incorporar la voz de niñas, niños y adolescentes.
Uruguay mantiene abierta hasta el 10 de septiembre una consulta pública sobre niñas, niños y adolescentes, entornos digitales e inteligencia artificial. El proceso busca reunir experiencias y evidencia sobre cómo redes sociales, plataformas, videojuegos y sistemas algorítmicos afectan educación, convivencia, información, participación y derechos.
La iniciativa es impulsada por el Parlamento, Agesic, el Consejo Nacional Consultivo de los Derechos de la Niñez y Adolescencia, Ceibal, UNICEF y PNUD. Su alcance es amplio a propósito: la experiencia infantil no separa el recomendador, el chatbot, el videojuego y la plataforma en compartimentos regulatorios.
Una consulta, no una ley terminada
El proceso comenzó con preparación y codiseño, entró en consulta abierta el 23 de junio y prevé sistematizar y validar los aportes después del cierre. La plataforma sitúa el informe final a fines de noviembre. El resultado puede alimentar decisiones públicas y eventuales marcos regulatorios, pero hoy no existe un texto normativo cerrado sometido a aprobación.
Esa secuencia permite discutir el problema antes de elegir una solución. Una misma preocupación —por ejemplo, contenido dañino recomendado a un adolescente— puede conducir a alfabetización, reglas de diseño, transparencia, supervisión o límites legales distintos. La consulta debería conservar esas alternativas abiertas hasta revisar la evidencia.
Participar no garantiza que una propuesta se convierta en política. La trazabilidad entre aportes, decisiones y razones será la medida de la consulta.
Escuchar a quienes reciben el impacto
El PNUD destaca que la voz de niñas, niños y adolescentes debe incorporarse mediante mecanismos significativos y adecuados a su edad y contexto. No basta con abrir el mismo formulario utilizado por personas adultas. Hace falta lenguaje comprensible, espacios seguros, facilitación independiente y claridad sobre cómo se utilizará cada aporte.
También deben participar quienes viven experiencias distintas: primera infancia, adolescentes, personas con discapacidad, comunidades rurales, familias con conectividad limitada y centros educativos de diversos territorios. Hablar de “la niñez” como un usuario único puede esconder las brechas que el proceso intenta resolver.
La participación tiene además un límite ético: consultar no debe implicar recolectar historias sensibles sin necesidad. Los métodos deben proteger identidad, evitar revictimización y ofrecer rutas de apoyo cuando aparezcan situaciones de violencia o explotación digital.
Una política centrada en la niñez no se limita a protegerla desde fuera: le permite intervenir sin trasladarle la responsabilidad del daño.
Cuatro preguntas que la IA vuelve urgentes
Perfilado
Qué datos infieren las plataformas sobre menores, con qué propósito y durante cuánto tiempo los conservan.
Recomendación
Cómo prevenir recorridos hacia contenido dañino y permitir que familias y adolescentes modifiquen el sistema.
IA generativa
Qué salvaguardas aplicar a chatbots, contenido sintético, suplantación, asesoramiento y uso escolar.
Reparación
A quién acudir, cómo retirar contenido y qué respuesta rápida existe cuando un sistema causa daño.
Estas preguntas son una síntesis editorial de los riesgos que la consulta busca abordar; no reproducen un cuestionario oficial.
Qué debería contener el informe final
La primera obligación es mostrar quién participó y quién faltó. Cantidad de aportes, distribución territorial, edades, sectores y formatos permitirán evaluar representatividad sin exponer identidades. La segunda es publicar una matriz temática que agrupe evidencia y propuestas, incluidas las posiciones en conflicto.
Después debe aparecer la trazabilidad: qué recomendaciones se aceptan, cuáles se descartan, quién toma la decisión y con qué fundamento. También conviene separar medidas inmediatas —guías, canales de ayuda, compras educativas— de cambios legales que requieren debate parlamentario.
Uruguay puede ofrecer un precedente regional si demuestra que participación infantil, evidencia técnica y pluralidad política pueden convivir en la gobernanza de IA. El éxito no será alcanzar unanimidad, sino producir decisiones comprensibles, garantías aplicables y una vía para revisarlas cuando cambien la tecnología y sus efectos.