Costa Rica llega al quinto lugar regional en IA: ahora toca demostrar impacto
El ILIA 2025 registra avances importantes en gobernanza y talento, pero clasifica al país como “adoptante”, no como pionero. La siguiente medida de éxito ya no será una posición: será la evidencia de que la estrategia mejora servicios, capacidades y derechos.
Costa Rica obtuvo 53,83 puntos y el quinto lugar entre 19 países en el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025. La ficha nacional publicada por la CEPAL en marzo de 2026 la sitúa 10,85 puntos sobre el promedio regional y dentro del grupo de “adoptantes”: ecosistemas que avanzan, pero todavía no alcanzan la madurez de los pioneros.
El Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones presentó el resultado junto con indicadores de ciberseguridad y gobierno digital como prueba de una trayectoria sostenida. Los datos son relevantes. También exigen una lectura precisa: un índice de preparación no demuestra por sí solo que un sistema de IA ya produzca mejores decisiones o servicios.
Qué mide el salto costarricense
El ILIA reúne más de cien subindicadores en tres dimensiones: factores habilitantes; investigación, desarrollo y adopción; y gobernanza. Costa Rica aparece especialmente fortalecida en gobernanza, con 77,55 puntos, y mejora su base de talento humano hasta 53,62. En datos obtiene 39,73 y en investigación, desarrollo y adopción, 41,34: dos recordatorios de que la capacidad institucional no elimina las brechas técnicas y productivas.
La ficha señala que el país subió cuatro posiciones relativas frente a 2024. Sin embargo, el propio informe advierte que ambas ediciones no son directamente comparables porque cambiaron indicadores, criterios y ponderaciones. La mejora combina progreso real y una metodología actualizada; convertir “cuatro puestos” en una medición pura de desempeño sería ir más allá de la evidencia.
Del índice a resultados observables
Cuatro pruebas para seguir la ejecución sin confundir anuncios con impacto.
01Proyectos con responsables y presupuesto+
El plan de acción debe poder leerse como una cartera: entidad responsable, financiación, fecha, población destinataria y estado verificable para cada iniciativa.
02Servicios antes y después+
Tiempo, costo, acceso, errores y satisfacción deben medirse antes del piloto y después de la intervención. Sin una línea base, cualquier mejora puede atribuirse a la IA.
03Capacidad que queda en el país+
Formación avanzada, equipos públicos, investigación local y transferencia desde proveedores permiten distinguir adopción de herramientas de construcción de capacidad propia.
04Riesgos, incidentes y reparación+
Inventarios de sistemas, evaluaciones de impacto, canales de reclamo e incidentes publicados convierten la “IA responsable” en controles que una persona puede usar.
La estrategia ya tiene un plan; necesita trazabilidad
Costa Rica cuenta con una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2024–2027 y el MICITT publica un plan de acción actualizado en agosto de 2025. Esa capa es más valiosa que una declaración general porque permite preguntar qué intervención debe ocurrir, quién la conduce y cuándo puede revisarse.
La oportunidad ahora es publicar seguimiento en un formato reutilizable y estable: avance físico y financiero, cambios de alcance, entregables y evaluación. Un tablero público evitaría que la estrategia dependa de notas aisladas y permitiría que academia, empresas y sociedad civil detecten atrasos o duplicaciones.
Gobierno digital no equivale automáticamente a buena IA
El MICITT también destaca que Costa Rica pertenece al grupo A del Índice de Madurez GovTech 2025 del Banco Mundial. Es una base favorable: sistemas centrales, servicios digitales, participación y habilitadores institucionales importan para desplegar tecnología con orden.
Pero el Banco Mundial aclara que su índice no pretende crear un ranking ni evaluar el desempeño de un país. Describe prácticas y madurez. La distinción importa: digitalizar un trámite puede facilitarlo, mientras introducir un modelo probabilístico agrega preguntas sobre datos, precisión, explicación y responsabilidad que el indicador GovTech no resuelve por sí solo.
El quinto lugar debe ser un punto de partida
El resultado del ILIA confirma que Costa Rica ya no parte de cero. Tiene estrategia, coordinación institucional y señales de adopción. La categoría “adoptante” ofrece una descripción más útil que la celebración del puesto: reconoce el avance y conserva visibles las brechas en datos, especialización e innovación.
Para la próxima edición, el progreso más convincente no sería solo subir otra posición. Sería poder vincular cada aumento del índice con un servicio evaluado, una capacidad local nueva o una salvaguarda que funcionó cuando alguien la necesitó. Ahí comienza el liderazgo que puede verificarse fuera de una tabla.